¿QUÉ ES SANTIDAD? Parte 6 LIMPIEMONOS DE TODA CONTAMINACION (4)

Domingo 19/09/2021

2 Corintios 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

(RV60)

 

 Notamos en la enseñanza de Pablo, de que, para vivir una vida en santidad, el apóstol nos habla de la existencia de Promesas que nos estimulan,  las acciones  que nos corresponde llevar a cabo y la  Herramienta clave que tenemos a disposición para lograrlo.

En la enseñanza de hoy veremos el accionar de la PALABRA DE DIOS.

 

Juan 17:15 al 19  No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

 

 Jesús nos dice en este pasaje que tenemos una santificación práctica y progresiva de nuestra vida, al aplicar la verdad de la palabra de Dios.

La palabra “santificar” en el verso diecisiete significa “consagrar, o apartar personas o cosas para Dios”

 

1- El Espíritu Santo usa la Palabra para hacer su trabajo dentro del creyente.

Estamos en la necesidad de la diaria santificación por la verdad de la Palabra de Dios, este es un trabajo progresivo que estará en nuestras vidas hasta que seamos presentados perfectos en Cristo en Su segunda venida.

El ser apartado diariamente viene cuando el Espíritu Santo aplica la palabra de Dios a nuestras experiencias cotidianas.

El Espíritu Santo nos permite obedecer la Palabra de Dios.  Él es el autor de la Palabra y la usa para iluminar nuestras mentes, corregir nuestra voluntad y alentar nuestros corazones.

 

2-Somos apartados para uso especial de Dios, por medio de la Palabra. Por lo tanto, nuestros valores, metas y comportamientos son distintos de los del mundo.

La Palabra de Dios nos santifica al nosotros oír, leer, estudiar, meditar, memorizar y aplicar su verdad a nuestra vida cotidiana.

a)- El Espíritu Santo la utiliza para hacernos conscientes del pecado, confesarlo y arrepentirnos.

Él toma la Palabra y revela la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas.

Jesús oró a Su Padre, "Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad" (Juan 17:19).

Jesús ya había sido apartado para Dios. De hecho, Él era sin pecado. Sin embargo, la noche antes de Su muerte en la cruz Estaba santificándose a Sí mismo “para que también ellos sean verdaderamente santificados.” Él dijo literalmente, “santificados en la verdad.”

b)- La muerte de Jesús separó a los creyentes eternamente para Dios y Su reino, y la verdad de Dios es el medio de su santificación diaria.

"Santifícalos en la verdad; Tu Palabra es verdad" (Juan 17:17).

 Precisamente, así como Jesús fue apartado para uso especial, también lo son los creyentes.

"La verdad" es comunicada en la "Palabra". Al escuchar la Palabra, comprendemos la verdad y la obedecemos. Esto cambia nuestros valores, nuestro estilo de vida, y un cambio de comportamiento se lleva a cabo.

 

3-La verdadera santificación en esta vida viene a través del ministerio de la Palabra de Dios.

a)- Nosotros fuimos limpios a través de la Palabra en el nuevo nacimiento.  Jesús le dijo a Sus discípulos, "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado" (Juan 15:3).

A medida que obedecemos diariamente la Palabra de Dios las impurezas son lavadas de nuestras vidas.

b)- Nosotros somos progresivamente apartados para Dios a medida que crecemos en nuestra fe por medio de la Palabra.

Después de que usted se baña, no necesita bañarse de nuevo cuando se ensucia sus manos, pues se las lava y usted está limpio otra vez.

 Dios nos ha dado una barra de jabón que se encuentra en 1 Juan 1:9. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”

Úsela diariamente, esta es la santificación práctica y progresiva por la Palabra.

 

Efesios 5:25-27 “ Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”

 

Así como Jesús limpia y santifica a su iglesia, en la medida que el creyente se pone a disposición del Espíritu Santo, él es cambiado de adentro hacia afuera.

En el corazón del cristiano, controlado por el Espíritu, la Palabra de Dios tiene el poder para desplazar al pecado y reemplazarlo por la justicia de Dios

 

APLICACION

 

Cada cristiano nacido de nuevo busca la santidad hasta la segunda venida de Cristo.

En ese momento Él cambiará estos cuerpos de humillación y los hará como Su glorioso cuerpo. Cuando eso pase habremos alcanzado nuestra meta y seremos absolutamente, perfectamente santos y sin pecado para siempre.

Es nuestra responsabilidad aplicar la palabra de Dios diariamente en el poder del Espíritu Santo.

Una vida santa demuestra el poder sobrenatural de Dios trabajando en la vida de un creyente por medio de la Palabra, pero esta no viene automáticamente. Por ejemplo, para abstenerse de inmoralidad sexual se requiere el ejercicio de la autodisciplina habilitado por el Espíritu Santo.

 

¿Tiene usted apetito de la pura Palabra de Dios? Permita que el Espíritu Santo le capacite para caminar en santidad en la medida que usted escudriña las Escrituras y obedece su Palabra.

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