¿QUÉ ES SANTIDAD? Parte 8 LIMPIEMONOS DE TODA CONTAMINACION (VI)
2 Corintios 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (RV60)
Notamos en la enseñanza de Pablo, de que, para vivir una vida en santidad, el apóstol nos habla de la existencia de Promesas que nos estimulan, las acciones que nos corresponde llevar a cabo y la Herramienta clave que tenemos a disposición para lograrlo.
En la enseñanza de hoy estaremos explicando cuales son las acciones que nos corresponden y qué llevar a cabo para limpiarnos de toda contaminación de carne y de espíritu.
Hoy veremos el accionar de la oración para desarrollar una vida en santidad
La verdadera oración se lleva a cabo por una persona que se acerca a Dios con fe y humildad. Cuando esto sucede, la oración no solo es una actividad en un tiempo determinado, sino que se transforma en un lugar espiritual donde Dios actúa poderosamente en la persona, para santificarla y así transformarla
Podemos afirmar que:
1)- La oración es un lugar de quebrantamiento Salmo 51: 16 y 17 “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”
Después de que David adulteró con Betsabé y tramó la muerte de su esposo, el profeta Natán lo confrontó y el rey se arrepintió.
Su oración posterior nos permite vislumbrar lo que Dios desea cuando hemos pecado: “quebrantamiento”
Quebrantarnos significa que tengamos una actitud de humildad, de reconocimiento de nuestra indignidad, de que no somos nada, y que si no estamos permanecemos en Dios, menos podremos permanecer en nosotros mismos.
“Separados de mí, nada podéis hacer” Juan 15:5
La oración es un lugar de quebrantamiento, y en el quebrantamiento hay santificación y sanidad del alma.
2)- La oración es un lugar para recibir Perdón,
Mateo 6: 9 al 14 “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”
-Las primeras tres peticiones: “santificado sea Tu nombre, venga Tu Reino, hágase Tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra,” se relacionan con Dios.
-Las últimas tres peticiones se relacionan con los hombres: “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy, perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores y no nos metas en tentación, más líbranos del mal.” Pero la primera de estas últimas tres es para sustento físico: “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy”. Y mientras que sólo hay una petición para la vida física, hay dos para lo espiritual, porque es mucho más importante. Pero lo físico, en primer lugar, pues es necesario. No podemos vivir nuestros principios espirituales a menos de que estemos vivos físicamente.
La primera petición y la más básica por parte del hombre interno es por el perdón de pecados. Esta es la necesidad espiritual más profunda del hombre.
A)- Lo más esencial y lo más bendito y lo más difícil que Dios jamás proveyó para el hombre fue el perdón de pecado, porque nos mantiene lejos de la condenación eterna. Y nos da gozo, desde el primer momento de recibirlo en esta vida. Es lo más bendito porque nos introduce a una comunión con Dios que sigue para siempre. Y es lo más difícil porque le costó al Hijo de Dios Su vida en una cruz.
B)- El pecado tiene un efecto doble; y eso es que condena a los hombres para siempre.
-Efecto a futuro: El pecado condena a la persona a una eternidad separada de Dios
-Efecto presente: El pecado les roba a las personas, la plenitud de vida al traer a su conciencia una culpabilidad que no es aliviada.
C)- El perdón es la necesidad más profunda del hombre ahora y en el futuro para la salud y para el cielo.
D)- El Padre nuestro enseña que la oración es un lugar de recibir perdón, porque se la hace respetando 4 principios respecto del pecado:
Primer principio: El pecado hace que el hombre sea culpable y trae juicio. Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Segundo principio: El perdón de pecados es ofrecido por Dios en base a la muerte de Cristo
Tercer principio: La confesión de pecado es necesaria para recibir ese perdón de Dios. 1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Cuarto principio: perdonarnos unos a otros es una parte esencial de recibir perdón para nosotros mismos.
Para perdonar a otro hay que comenzar en la oración. Marcos 11:25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
APLICACIÓN
Finalmente, podemos afirmar que LA ORACION ES UN LUGAR PARA RECIBIR PODER DEL ESPIRITU SANTO.
.
Hechos 1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos
Esto es lo que los discípulos estaban haciendo, cuando todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo y hablaban la Palabra con valor. Ellos estaban orando. (Hechos 4:23-31)
Lucas 11:13 "Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?".
El Espíritu Santo es dado a aquellos que se lo piden al Padre.
Pablo ora por los efesios, y ora para que ellos sean fortalecidos con poder a través del Espíritu y que puedan ser llenos con toda la plenitud de Dios.
Efesios 3:14-21 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén
Debemos pedir a Dios el poder de su Espíritu. Y algunas veces debemos hacerlo con ayuno. Lucas 4:14 dice que Jesús salió de sus cuarenta días de ayuno en el desierto lleno del Espíritu Santo.
Dios reserve su extraordinario poder para aquellos que lo anhelan de manera extraordinaria, y lo demuestran en ayuno y oración intensos.
Por tanto, buscamos la llenura del poder del Espíritu sumergiéndonos en la Palabra de Dios, y creyendo en sus promesas con expectante fe y orando de todo corazón, algunas veces con ayuno, para que Dios nos conceda el deseo de nuestro corazón por su poder para vivir en santidad y testificar.




