FIRMES AL MOMENTO DE VOTAR
¿Nos dice la Biblia cómo votar?
Algunos dicen que no, porque piensan que la Biblia solo habla de cosas “religiosas” como Jesús, salvación, y la iglesia. Y como todos saben, ¡nunca debemos mezclar religión con política!
Pero la respuesta correcta es que sí, porque la Biblia expresa una cosmovisión de vida que debemos manifestar en todas las áreas donde nos toca actuar. ¡Y votar es una actividad fundamental!
En otras palabras, la Biblia no nos dice por QUIÉN VOTAR, pero sí nos dice CÓMO VOTAR.
Para dejar en claro el cómo votar, tendremos que analizar qué dice la biblia sobre el gobierno.
Lo primero a destacar es que Dios ha ordenado y establecido el gobierno como tal. En Romanos 13:1-2 leemos «Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación». Esto dice que Dios ha ordenado que exista el gobierno, pero no ha ordenado algún tipo de gobierno específico (tal como la monarquía, o democracia).
Lo siguiente a destacar es que Dios ha dado propósitos a los gobiernos.
Las autoridades deben “elogiar al que hace lo bueno”, deben actuar como “ministro de Dios para bien”, son los “que castigan al que practica lo malo”
Romanos 13:3-4 «Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, pues es para ti un ministro de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues ministro es de Dios, un vengador que castiga al que practica lo malo»
Las autoridades están para que el pueblo lleve una vida tranquila y en calma, con toda piedad y dignidad. Por eso hay que orar por ellos para que cumplan esa función. 1 Timoteo 2:1-4 «Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad».
Todo esto puede ser resumido en una palabra clave, JUSTICIA.
En este contexto, “justicia” significa darle a una persona lo que le corresponde, o lo que merece.
Como tal, justicia toma dos formas, primero: la justicia es protectora, o sea protege los derechos de los individuos y segundo: la justicia es punitiva, o sea castiga y corrige a los malhechores.
Hay algunos ejemplos de cómo funciona esto.
Es el trabajo del gobierno:
- Proteger nuestro derecho o libertad de TRABAJAR
- Proteger nuestro derecho o libertad de POSEER PROPIEDAD
- Proteger nuestro derecho o libertad de conseguir una buena educación, de tener buen cuidado de salud, y de servir a Dios con toda buena consciencia.
- Protegernos de todo el que desea quitarnos nuestros derechos y libertades, ej., asesinos, ladrones, terroristas, ejércitos invasores.
Como ciudadanos y creyentes, tenemos límites que no podemos traspasar. A continuación una lista de los “NO” que tenemos que tener en cuenta a la hora de votar:
- No podemos votar por rutina, intereses o tradición política. Debemos tener lealtad al Señor antes que a ningún partido o plataforma política. No podemos vender nuestro voto a candidatos partidarios que establecen leyes anti-Dios y anti-Biblia, o tener una involucración política por logros o beneficios personales.
- No podemos entronar a ningún candidato, porque el trono es del Señor (endiosar a candidatos o darle un rol mesiánico).
- No nos creamos la propaganda o la imagen que se vende en los medios públicos. Especialmente en cuanto a una falsa vida familiar; y las promesas que son claramente imposibles.
- No nos dejemos engañar por los políticos que en plena campaña comienzan a visitar las iglesias. Prometen favores, dejan que les regalen Biblias, piden oración por ellos o incluso dicen que se convierten o recitan versículos bíblicos; cuando al día siguiente se reúnen con cualquier otro grupo religioso y hacen algo parecido.
- No apoyemos candidatos populistas de derechas o de izquierdas. Debemos votar candidatos que defiendan la separación de poderes.
- No seamos superficiales a la hora de considerar a los candidatos cristianos que se presentan. No basta que se declaren o sean cristianos. Deben ser idóneos, aptos, honestos, formados, transparentes, de buen testimonio, que sean discípulos. Que no busquen beneficio propio.
En conclusión, el criterio básico y decisivo para decidir cómo votar es este:
¿Cuál candidato cumplirá con el propósito de Dios para el gobierno?
El propósito de un gobierno en defensa del VIVIR, del VIVIR EN LIBERTAD y del VIVIR EN LIBERTAD SIN TEMOR de perder los derechos como ciudadanos.




